Expiación


Con el correr de los años sus pasos se habían vuelto lentos, aún así, cada tarde, con religiosidad llegaba a la cocina de su casa, preparaba una modesta merienda que consistía en tostadas y mermelada de frambuesa, vertía en un vaso  de cristal morado, un jugo que, con la tonalidad del vaso se observaba extraño.

Llevaba enredado en la mano derecha, un rosario de madera maltrecho por el paso de los años, arrastraba los pies los quince metros de patio, el balanceo de la charola en sus cansadas manos derramaba el jugo. Diez escalones hacia abajo lo dejaban frente a una puerta de madera robusta y de bisagras oxidadas, no había sido abierta en muchos años.

Hasta donde le permitía su artritis se inclinaba, soltaba el pasador, abría una pequeña rendija y esperaba pacientemente, hasta escuchar que del otro lado, unos pasos resignados se acercaban a la puerta.

_ ¡ Arrodíllate y empieza a orar ¡ (ordenaba)
_ Busca la respuesta en el silencio y el bullicio, en la luz y en la oscuridad. Él está siempre observándote.
Eleva tu mirada al cielo, traspasa las estrellas y la luna nacarada y llega al infinito, deja escapar tu lamento y tus lágrimas hasta que se apiade y venga por ti y te lleve al lado del alma de tu madre pecadora.

Posteriormente, empujaba la charola hacia el interior, cubría el rosario con su otra mano al tiempo que lo llevaba a su pecho y entre lágrimas, él también oraba, tratando de encontrar su perdida la calma.


Esta semana, Los jueves de relatos son coordinados por nuestra querida amiga, Magade Qamar, en su blog, La Trastienda del Pecado.
El tema a tratar es; Mirando al Cielo.

21 comentarios:

  1. Nos has dejado una muestra del pecado y el deseo ..
    Pobre mujer siempre con esa culpa aun ya es su vejez ..una buena mirada al cielo.
    Un abrazo y feliz noche.

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  2. Me encanta como describes las situaciones y como hilas todo. Un relato lleno de pena y angustia que se siente en cada frase. Mucho dolor latente.
    Un beso :)

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  3. El cielo y sus dos caras, tu lo retratas para que reflexionemos. Un abrazo

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  4. Muy buen relato que deja en ese final un poco de reflexión y otro poco de incertidumbre. Quién y por qué estará en ese encierro y por qué esa culpa? Una mirada al cielo distinta.

    Un beso dulce.

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  5. a medida que se envejece hay personas que se impregnan más y más de una intensa religiosidad preparándose para la muerte.

    un abrazo

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  6. No sé... debe ser porque no soy creyente pero todo ese ceremonial me parece una farsa absurda.

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  7. Si hasta en sus rezos el ser supremo le ordenaba abrir la puerta a la vida, es triste pensar en lo que se ha perdido, ese ser que, en su clausura, reza el rosario cada día. Lejos aún del cielo, y alejado de los hombres.

    Muy triste, pero muy bien narrado. Un abrazo

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  8. Me ha encantado, y además con la finura que lo expones. Para reflexionar, sin duda.

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  9. Vine a conocerte y me voy feliz de haberlo hecho.Hermoso relato, te seguiré visitando.
    Un abrazo

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  10. ¿Y no sería mejor que rezar el rosario, salir a la vida, contar sonrisas y alumbrar luceros?
    Besos.

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  11. Es como si siempre hubiera tenido que redimirse de un pecado que no es suyo, una especie de maldición, más para uno mismo que para el resto, el enclaustrar y el sentirse vencido... Los años, la culpa del inocente o la inocencia de la culpabilidad.
    Un texto impecable, de veras.
    Mil gracias por tu aporte, en serio.
    Un beso enorme.

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  12. El relato impresionante... me has transmitido una angustia en esa oración al cielo uuuuuffff!!
    Bss ;)

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  13. Me maravilla la musica metida con tus letras.
    gracias por dar

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  14. Redentor de culpas ajenas, sabiendo las suyas... lejos de ese cielo al que implorar luz y paz…

    Muy bueno. Intenso y muy bien narrado.

    Un abrazo enorme, y muy feliz finde, preciosa 💙

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  15. La culpa es tremenda para el ser humano puede llevar a volverlos locos tú lo has reflejado bien.
    Bess

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  16. Tremendo texto, la culpa, que siempre nos ha hecho sentir que no merecemos nada y de esa manera el mundo pierde su verdadero valor y riqueza.

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  17. Qué terrible ese tormento en el que dos almas dolientes se ven envueltas! Una trama que merece seguir desarrollándose... Un abrazo

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  18. Los pecados de la juventud se pagan en la vejez, dice un proverbio.
    Muy bien plasmada la angustia, el dolor, la desesperación de tu protagonista, y que al final nos deja en esa intriga. Será o no su culpa? Un placer leerte.
    Abrazo

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  19. Me ha encantado cómo has llevo tu texto con ese sentimiento de culpabilidad, y además, con un final que más bien da para otro relato.

    Un placer leerte, preciosa.

    Un beso enorme.

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  20. La maxima expresion de la culpa.
    Beso aliviado.

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  21. Se encoge el corazón al leerlo, que triste...

    Un relato muy bueno.

    Muchos besos.

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