El trayecto y sus matices

El tema de Dem trata de imaginar encontrarse con alguien que tenga cierta trascendencia. Yo me he inclinado por alguien que conocí allá por los noventas y, aunque su nombre no aparece en algún listado famoso, es, fue y será de gran importancia para todas las mujeres que en su momento la conocimos.


Jueves 20 de Febrero de 2020. siendo las siete y treinta de la mañana, llegué al punto de reunión media hora antes, tenía tiempo sobrado para todo, hasta para aburrirme. Quise llegar antes para no tardar tanto en ser atendida, al parecer todos pensamos igual, así que ... la fila se vislumbraba larga y tediosa.

Había delante alrededor de cincuenta personas, pregunté un poco abrumada, " es fila para autorización ", la mujer que estaba de espalda se da la vuelta y me pregunta:
— ¿ Te acuerdas de mí ?
— ¡ Por supuesto !, ¿ cómo olvidarte ?
[No dije su nombre, sabía que era algo celestial pero, de momento no lo recordaba, tenía cerca de dieciocho y ella treinta y siete ... habían pasado más de veinte años, aún así nos reconocimos ].

Sonreímos un poco, después un largo silencio que nos hizo aparentar centrarnos en los respectivos celulares, cómo haces para recobrar una amistad perdida, pensé.
Una hora después seguíamos en la fila, sentadas una al lado de la otra empezó la charla, me dio su número, saqué el celular, contactos, agregar.

— ¿ Milagros ?, pregunté apenada
— ¡ Ángeles !
— ¡ Cierto !, andaba cerca
[ Y sonreímos ]

Ángeles es una mujer rondando los sesenta, es Ingeniero Mecánico Industrial, mujer de carácter firme, decidida, emprededora ... feminista. Sacó una carrera que en esos tiempos estaba invadida por los hombres, la más alta de su generación y las venideras, por muchos años. Fue contratada en la industria más grande del país que tenía su asentamiento en la ciudad y tuvo a su cargo cerca de mil mujeres cíclicamente. A sus cuarenta años abrió su propia industria apoyando mujeres, pero sin desamparar a los hombres

La observaba allí, sentada a mi lado, la vi desmejorada, la sentí agotada, pero conservaba la viveza en su mirada, me contó lo duro de su trayecto desde el nacimiento de su hijo enfermo, al mismo  tiempo, la satisfacción de mantenerlo salvo habiendo nulas posibilidades de vida, el cómo una enfermedad merma no solo el capital, también el estado anímico, me dijo de cómo renuncio a su carrera, a sus proyectos de vida y la satisfacción que le da ver a su hijo sano gracias a su dedicación y esfuerzo.

Antes de despedirnos, me dijo:
" A veces suceden cosas que te descolocan ... piensas que ya no eres, que poco a poco te vas disolviendo a ti mismo, pero luego vuelves a pensar en los años de tu vida, los cambios bruscos que tuviste que dar por voluntad y sonríes, la vida es vida y hay que meterse de lleno en ella y como venga ".

En los pedazos de la soledad



Vi personas bajar con pesadez de los autos de motor encendido, caminar entre las luces que reflejaban extrañeza y sobre las baldosas del desconcierto, mañana fría ... en soledad.

Neblina acaparando el horizonte. Me detuve detrás de la reja, me vi caer hacia el futuro y entre la multitud escuché unos pasos, la sangre se volvió nieve en mis arterias. Algo pesaba dentro de mí ... en el pecho.

Fracción de segundos y de repente el futuro lo palpo allí, en ese momento en el que las paredes se sacuden por el estruendo repetido, el caos se encuentra de frente con su propio caos, se escuchan lamentos, son como alaridos de ultratumba, lo que suena fuera y repercute dentro. Me veo ahí ... sostenida detrás de la reja.

Qué más da si hay cámaras de vigilancia en todo el recinto, qué importa si registraron la grieta incómoda de un horizonte de piedra, si con aquellos decesos de inocentes, también perecí yo, cuando sentí un calor que salía de mí y se escurría por el hierro oxidado de aquella reja de protección que se volvió cárcel.

Minutos después las primeras pesquisas, noticias en descontrol apuntan hacia el hijo de un gobernante, pasan las horas, una nueva noticia encabeza los diarios.
"Los videos de vigilancia han desaparecido, nadie sabrá lo que realmente sucedió aquella mañana de invierno".

Y qué te cuento
Los jueves un relato: Videovigilancia y seguridad privada, 
vayamos con Juan Carlos Celorio

Los enigmas de un sueño

Los jueves, un relato: Títulos de libros

Cuando duermo, ocurre que puedo sentirlo respirar cálido ... recorriendo mi espalda. Cuando la noche es silenciosa, lo escucho susurrar debajo de mi almohada ... su voz, melodía lejana que atraviesa todas las distancias. Puedo sentir que su pulso vive dentro de mí.

De madrugada, la vida parece menos dura, quizás existe una grieta, que nos une en un abrazo oscuro, donde todo converge alrededor de un sueño y en secreto fusiona tu esencia en la mía.

A veces los sueños se detienen a tan cortita distancia, dibujan tu nombre que envuelve cada surco  y cada borde y me abre a la vida.

Hoy jueves, un relato, con Neogéminis

Noche interminable


" Te veo mañana "
" ¿ Por qué no hoy ? "
" ¡ Mañana ! "

Lo vi asentir mientras lo recorría con la mirada. Quería disfrutar la espera, como esa euforia que, cuando sabes que está a punto de llegar, la detienes.

Lo observé por última vez antes del martes. Tenía el cabello castaño y revuelto, las manos largas y fuertes, la mirada interrogante, una leve sonrisa perturbadora, me hacía creer que tenía el mando, era peligroso y lo sabía.
Esa noche intenté dormir con su nombre dando vueltas en mi lengua y su imagen alborotando mis pensamientos.

La noche de martes, la última del año cayó lentamente, me puse un vestido largo, negro y con detalles en encaje, zapatillas de punta de cielo, el cabello alborotado en un medio recogido.
Llegué tarde, me abrazaste intentando calmar el ritmo acelerado de mi pulso.

El castillo estaba iluminado con luces tenues, el pulso se armonizaba con la melodía que envolvía el ambiente, el sonido era hondo, estremecedor, como si brotaran del recinto las notas musicales.

Te vi sonreírme, te vi departir con júbilo entre tantas invitadas, música, vino, damas cinceladas en delicado antifaz, noche interminable, ardiendo en la oscuridad e incrustándose en mi pecho.

Con un poco de retraso
Gracias, Dulce, por tan cálida invitación

¡ Felices Fiestas !



Te deseo que siempre tengas todo lo que anhelas.
¡ Felices Fiestas !