Silencio incómodo

En una reunión de familiares y amigos en casa de Antonio y Mariana, que se celebraba cuando había juegos de Fútbol y más cuando era el mundial, se pusieron a charlar y dentro de esas largas horas de convivio, llegó la pregunta de Mariana con silencio incómodo.

¿Qué tanto nos conocemos?, - preguntó Mariana -.

Cerró los ojos y escuchó como susurraban nerviosas voces, dejó que se asentaran las palabras, que los dedos dejaran de perfilar los labios temblorosos, que se aclararan la garganta y la mente, dejó que volara en la estancia esa pregunta que nadie esperaba.

Empezaron torpemente nombrando los gustos, las virtudes, los defectos de cada uno, todos se saltaban a Mariana, unos conocían un porcentaje alto del padre, otros de la hermana, unos más del hermano,  de los amigos, pero nadie dijo nada de Mariana.

Tocó el turno de Mariana, dijo cada punto y cada coma de los ahí presentes, sus puntos suspensivos, lo que les atrae y lo que repelen y entre corchetes calló los gustos secretos de todos para no dejarlos expuestos, solo las miradas cómplices entendieron.

¿Qué pasa con Mariana?, al parecer nadie la conoce.
Pintura al óleo de, Fabián Pérez

Recapitulemos los últimos veinticinco años, - dijo Mariana -.

Tomó el control del televisor, se acomodó en el sofá, ella y todos sus matices y seleccionando la repetición que hizo historia de México contra Alemania, dijo sonriendo.
"Lo primero que deben saber, [ que ya deberían conocerlo con antelación ].
¡ No me gusta el fútbol !.



Este relato forma parte de, Los Jueves de Relatos, conducido por Gustavo, el tema es el Fútbol 

Nocturna

Fotografía de Jaroslaw Datta

Hundida en esta madrugada, te imagino llegar
acercándote con sigilo
me observo desvestida en tu mirada
y respondo a tu susurro que me llama.       

Me devoras despacio
y en el trayecto
de tu cuerpo sobre el mío
tu piel se guarda bajo mis uñas.

Se vuelve más ronca tu voz
cuando se impulsa en mi Ser tu espuma salada
y me baña, escurriendo con lentitud
sobre mi naturaleza desnuda.

Logrando que se retuerza mi espíritu
en esta oscuridad que me hace volar
y entre sueños te escucho decir.
- En lo profundo de tu alma me eyaculo y te marco.

Bruma

Pintura de Pascal Chove   

Corté los cabellos al ras de los hombros, no hubo dudas ni reproches, tampoco noches de pesadilla. 
Abrí mi blusa un par de botones, solté los pechos altivos, me calcé la talla y caminé mis pasos hacia un universo confuso.

Recuerdo haberme visto recostada sobre mi propio féretro, a mi lado estaba mi yo, increíblemente ansioso por levantarse.

Y con el plus de no tener alma, no sentí el vacío de esa noche que vestí mi corazón, con el acero de tu recuerdo, no quise ser más, el lamento que lloraba en el desierto.
Ahora llevo puesta la piel del anochecer entre la bruma.


Este relato pertenece a Los Jueves de Relatos, conducido por Lucía M. Escribano.



Nada Personal

Propuesta: Tentaciones de Ginebra Blonde en su blog; Paraíso de Letras.

Gracias, Ginebra 

Y recuerdo esa sensación de ahogo al salir desnuda de la ducha, caminé marchita. Al levantar la vista, mi reflejo golpeó incesante mis mejillas, me sujeté con fuerza de ambos lados del marco, estaba tan cansada de sentirme atrapada en un cuerpo olvidado.

Me observé con escudriño, cada poro, cada lunar, cada curva y cicatriz, sentí mi corazón resquebrajado, lo acaricié con ternura, también a mi cuerpo castigado por ti y por mi propia indiferencia, exhalé largo y pausado y me dispuse a dejar de aprisionar mis instintos.


Esa noche, el color de la pasión fue mi vestido, mirada de fuego y labios desnudos, ese fue mi atuendo, tomé el coche y me dirigí a tu despacho, ya en el trabajo, tu secretaria me vio llegar con ojos de terror.
No hice el menor esfuerzo en saludarla, abrí con firmeza la puerta, todo estaba a oscuras. Me dirigí a la puerta lateral, donde, cuando estás muy cansado tomas alguna siesta, sí, lo reconozco, trabajas demasiado, pero no solo eso pasa en esa pequeña habitación.

Deslicé la puerta, te vi enroscado con tu colega, no pude obviar su belleza morena, su cuerpo diminuto y su rostro ensanchado de gusto por saberse descubierta, contrario al tuyo que mostraba un rictus de tristeza y miedo.



Me acerqué tranquila, sentí poder al estar junto a ella, a unos centímetros de ti, lamí con sensualidad sus voluptuosos labios e introduje con lentitud mi lengua en su boca, mis manos se apoderaron de sus pezones, la sentí indecisa por un momento, luego respondió con fuego a mi propio fuego.

Hagámoslo; ya no hay marcha atrás ... le dije. Me hice en ella, en su cuerpo modoso con el mío en estado salvaje, la tomé alternando delicadeza y fuerza, tus ojos estaban encendidos de deseo, quisiste participar pero, la fiesta no era para ti.

Sacié mis instintos primitivos en ella, me dejé ir con lentitud y cuando la sentí a un paso de derramarse, me aparté serena.


Tomé mis prendas y, sin apartar la vista de ti, me vestí con suavidad, no traía nada debajo, solo el vestido rojo con escote en V.

Me alejé de ti ... Satisfecha.

Detalles

Días atrás hice un comentario al blog, amigo y compañero de, Los Jueves, que fue acogido con agrado.
No destaco el comentario, es la forma de recibirlo lo que me emociona.


También realicé un comentario en el blog de una amiga y compañera de, Los Jueves y al volver me doy cuenta que los ha complementado, gran detalle que también me cautivó.

Gracias, María Perlada.

Al igual que, mi agradecimiento a cada uno de los que me acompañan.