Volver

Alexey Slusar Pintor ucraniano

Volver en algún momento 
para descubrir nuevos recuerdos 
un rumbo nuevo 
distintos sitios 
una banca solitaria 
en algún parque lejano 
una casa 
un lugar 
un jardín
una mirada 
donde sembrar mis esperanzas. 
Volver cuando entierre la nostalgia 
de ti y el verano pasado
en un rincón 
donde la difumine el tiempo.


Esta semana nos coordina Inma Blanco con el tema; El final del verano, (la añoranza del verano que se fue).

Lazo eterno

Cada ser que alberga la tierra está impregnado con su destino, en algún momento de la vida descubrimos el lugar que ocupamos, tanto en nuestro propio espacio como también en el de nuestra pareja y entonces inicia el ritual, el cortejo, la promesa, la unión eterna.

Este texto pertenece a Los Jueves de Relatos, esta semana es dirigido por Juan Carlos, el tema es "El acto ceremonial", me decidí por La Ceremonia de las Rosas, un ritual que se celebra en la mística cultura BDSM que me apasiona.

Las paredes del recinto estaban cubiertas de ladrillo y de una pintura rojiza avejentada. Había antorchas sujetas por anillas a las paredes mostrando cierto aspecto ancestral.
Un par de amigos cercanos en puntos estratégicos y en medio de ellos, una mesa circular, un jarrón, un lienzo, un quemador de alcohol y una cadena de eslabones ligeros de dos metros de largo.

Ella estaba nerviosa, lo miraba con suavidad mientras caminaba de su mano, vestía de forma sencilla, un vestido blanco, largo y vaporoso que traslucía la armonía de su cuerpo, un collar de piel en su cuello y en su mano derecha portaba un botón de rosa blanca recién cortada, de tallo largo y con espinas.

Él al contrario, vestía de forma sofisticada un traje negro de tres piezas, camisa blanca y corbata roja haciendo juego con la rosa roja, abierta, de tallo largo y con espinas, recién cortada que sujetaba con su mano izquierda.

Antes de entrar al lugar, Él la miró con ternura, el temblor de ella se dejó sentir en su mano, un leve apretón de parte de él se percibió en la de ella. La pareja había decidido permanecer junta por el resto de su vida y más allá.

Con puntualidad dio inicio el ritual.

El silencio invadió el espacio mientras el deseo lo hacía con sus cuerpos. Se posicionaron uno frente al otro. Él retiró con delicadeza el collar que ella portaba en su cuello y lo pasó de forma rápida y precisa por el quemador de alcohol, llevándolo de nuevo al cuello de ella, mientras le hacía una declaración de protección y guía para toda la vida. Ella inclinó la mirada sin poder evitar el sonrojo en sus mejillas.

Él tomó la rosa roja y con una de sus espinas pinchó el dedo índice de ella, dejó caer en forma delicada dos gotas de sangre en el botón blanco.
Ella ofreció su rosa blanca y con una de sus espinas, él pinchó su propio dedo índice dejando caer en la rosa blanca una gota de su sangre y en la rosa roja una segunda gota.


Procedieron a unir sus dedos e hicieron sus votos para permanecer unidos por la sangre mientras, los testigos y amigos pasaron la cadena de forma rápida por la llama y envolvieron con ella a la pareja. Nuevamente, ambos hicieron sus votos, ésta vez para unir sus almas por toda la eternidad.
Al finalizar, unieron ambas rosas en forma de un beso y las llevaron al jarrón donde permanecieron unidas por lo que restaba de la ceremonia.
Los testigos retiraron la cadena y la envolvieron en el lienzo para conservarla durante el proceso.

Él tomó las rosas y las condujo al igual que a ella a la habitación donde unirían sus cuerpos.
El nuevo día dio inicio. La pareja se puso uno delante del otro mientras, fueron arrancando con delicadeza uno a uno los pétalos de ambas rosas, los guardaron en una cajita de madera que cuidarán por el resto de sus vidas.

La ceremonia de las Rosas había finalizado, ahora tendrían una vida en común y llegado el momento de su muerte, parte de los pétalos serian enterrados con sus cuerpos con la esperanza de una eternidad unidos.

Se dice que de un amor profundo durante sus vidas, la evidencia del amor eterno se da en forma de rosas que florecen en sus tumbas.

Penumbra


Regresa tu sombra
con pasos amorosos
con ilusión casi mágica
tu gesto único
la expresión de tu mirada.
Sentada en la penumbra
te busco y te espero
con el amor intacto
aguardando en el pecho.

Insomnio


Si me buscas una madrugada
cuando el insomnio te ha hecho preso
no indagues los vestigios de tu piel ajada
porque sabes a donde te llevará ese camino
tampoco explores el fuego ardiente
que en otros tiempos consumió tus venas
no me llenes de preguntas
e imagines mis labios
esperando tus respuestas.
Palpa tu corazón
sortilegio inhóspito de mi alma
allí ... donde me creces cada noche
y me callas y me matas furtivamente
al despertar el alba.

1 + 1

Esta semana; Los Jueves de Relatos vienen por dos, la primer propuesta es de mi querida amiga Magade Qamar y el tema a tratar es; La línea 20, se trata de abrir un libro en hojas al azar y seleccionar la línea 20, una arriba, una abajo si fuera necesario y escribir un relato incluyendo esta parte.
Libro
Título: La Fortuna por la Espada
Título Original: Fortune Made His Sword
544 páginas
pagina 270
línea 20 y 21
Martha Rofheart
España 1974
Ediciones Grijalbo, S.A.

 El segundo tema es de nuestra compañera  escritora, Rhodea Blason, con el tema "Estancia Hospitalaria"
[Espero que pronto mejores].


Reencuentro
( Línea 20 )
Fabián Pérez; Pintura al oleo

Recuerdo esas noches locas de verano y me siento desilusionada porque no lo tengo a mi lado, trato de pensar positivamente y me convenzo que pronto lo sentiré enredado entre mis brazos.
También recuerdo los días de discusiones sin sentido,  veo mis heridas que aún no sanan, los ojos enrojecidos por las lágrimas contenidas, la almohada tirada al costado en un arranque infantil, peleas tontas y ausencias sin fin.
Habían pasado semanas desde la última vez que hablamos, esa mañana lo vi regresar sobre sus pasos, a lo lejos me pareció que sus labios dibujaban una sonrisa, mi corazón dio un vuelco, cuando estuvo más cerca, al ver que sonreía de nuevo, agité los brazos cual si fueran alas, tomé carrerilla y di un salto muy alto hasta su lado.

En ese momento olvidé el vacío de los días, olvidé la nostalgia de las horas, olvidé que tenía el corazón roto y volví a pronunciar su nombre, sabía que eso derribaría cualquier muralla.
Me acerqué a sus labios aterciopelados, lo sentí esparcido en un beso largo y profundo que me despertó del letargo en el que me encontraba.
Esa mañana, la quietud del tiempo sucumbió ante sus pasos.

√√√√√√√√√√√√√√√√√√√√√√√√√√√√√√√√√√√√√√√√

Despedida de Solteros
Estancia Hospitalaria

Ellos tenían la odiosa manía de saltarse las reglas, de escabullirse en noches de juerga, inventaban más días a la semana y se escapaban a divertirse en algún club privado.
Los años ya habían teñido en sus cabellos las canas, pero su corazón seguía rebelde al cambio.
Yo era el único soltero a mis treinta y tantos.
Esa era la última noche de soltero, me lo juré, después de eso me volvería hombre serio, leal a mi mujer, ella era hermosa, con sus cabellos largos y alborotados, sus grandes ojos marrón tiernos, oscurecidos cuando algo no salía como.lo había planeado. Su forma de tratarme y la mía de comportarme cuando estaba a su lado.

Accedí a visitar por última vez el club, pasaron las horas y con ellas los tragos, entrados en ambiente a media noche empezó el show.
Mujeres monumentales en diminutas prendas, sus movimientos armoniosos embrutecían los sentidos, de repente, creí haber visto a mi prometida escurrirse entre las sombras, no hice caso, estaba absorto en esa hembra que me señalaba y me invitaba a acompañar su baile erótico.
Devoré los peldaños para llegar a ella, el fortachón que la cuidaba me indicó que me arrodillara y pusiera mis brazos en la espalda y así lo hice.
La blanca mujer de caderas sinuosas se acercó con cadencia, su abultado montecillo quedó unido a mi rostro mientras un balanceo sutil me ponía a mil.
Yo perdido en la temperatura, sediento, hambriento, el sabor, la imagen, el olor me licuó bajo la luz escurridiza.

De repente y sin poder hacer nada sentí golpes por todas partes, manos sujetando, empujando, no supe más de mí hasta ese momento en el hospital que me volvieron en sí.
Tenía un par de costillas rotas, un fuerte golpe en la cabeza, varias suturas en frente y algunas partes del cuerpo, moretes y araños por todos lados y resguardado en el hueco de mi mano el solitario que había puesto meses atrás en el índice de la dulce mujer que amo.

Apenas pude balbucera a mis amigos... ¿ qué ha pasado ?.